Fin de semana de contrastes, algunos veces tan cercanos que cuesta digerirlos. Otro curso de clown terapéutico, abordando temas apasionantes y enternecedores, por un lado pacientes adultos con ictus cerebrales y hemiplejias, terrible y hermoso al mismo tiempo. Solo eran simulaciones y ya se te encogía el alma al imaginarte a personas en esas situaciones, con esas dificultades, y al mismo tiempo te bañabas en ternura y empatía, rodeado de tus compañeros al pensar en cuidar, cobijar, mimar a personas con esas dificultades, veía en ellos a mi abuela y la emoción se colgaba en mi garganta. Descubrir el dolor de la soledad, no de la que yo siento a veces que solo son pequeños latigazos que van y vienen, sino de la soledad como presencia continua, losa incorpórea que amenaza con sepultar, esa soledad que se pega al alma y la estruja como papel mojado. Y al mismo tiempo descubrir a toda esta gente con una capacidad de amor y empatía, de ternura, de humanidad que desarma todo escepticismo. Siento como un regalo a tanta gente que estoy descubriendo, y siento como un regalo las semillas que en mi alma depositan. Otra parte del curso, el trabajo en cárceles y campos de refugiados, apasionante y enternecedor relato de alguien que ha trabajado mucho tiempo en ambos entornos, se juntaron en mi mente los recuerdos de los maravillosos días en Kenya, del circus day, de las risas con los niños, de los ojazos de Little Etoo mirando a los míos, de esas fotos que me hizo, que nos hicimos, a la sombra del gran árbol junto a "nuestra" casa... y se juntaron con la placidez que produce escuchar a alguien con tantas vivencias, con tanto equilibrio interior, con tanta ternura, con tanta empatía.... Al salir un de los días cargado de ternura y de amor viví la otra cara del ser humano, la del orgullo, la de la vanidad, la del egoísmo, la de la soberbia, la de la violencia.... Este es el mundo en que vivimos, esto es lo que somos los humanos, yin y yang, luz y oscuridad, amor y odio,... está en nuestras sociedades y dentro de todos y cada uno de nosotros, pero no por ello ha de dominarnos, podemos elegir hacia cuál de ellos queremos tender, hacia que emociones queremos acudir y de que tipo de personas queremos rodearnos, y mi elección es clara, la ternura y el amor, el cariño, la empatía, esos son mis Ítacas.
En esta sociedad de lo inmediato en la que nos movemos las palabras de los mayores no suelen ser muy escuchadas, lo cuál es una lástima, y solo muestra nuestra necedad.....
"......¿Cómo concluir esta llamada a la indignación? Acordándonos una vez más de que, en ocasión de los 60 años del Consejo Nacional de la Resistencia, decíamos, el 8 de marzo de 2004, nosotros, los veteranos de los movimientos de resistencias y de las fuerzas combatientes de la Francia Libre (1940-1945), que ciertamente "el nazismo ha sido vencido, gracias al sacrificio de nuestros hermanos y hermanas de la Resistencia y de las Naciones Unidas contra la barbarie fascista. Pero esta amenaza no ha desaparecido totalmente y nuestra cólera respecto a la injusticia sigue intacta". No, esta amenaza no ha desaparecido del todo. De la misma manera, apelemos todavía a una "verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que no proponen otro horizonte para nuestra juventud que el del consumo de masas, el desprecio hacia los más débiles y hacia la cultura, la amnesia generalizada y la competición a ultranza de todos contra todos". A aquellos que harán el siglo XXI, les decimos, con todo nuestro afecto: "CREAR ES RESISTIR. RESISTIR ES CREAR."
Stéphane Hessel, miembro de la Resistencia francesa, superviviente de Buchenwald, militante a favor de la independencia argelina, defensor de la causa palestina y único redactor aún vivo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948
!Indignaos! Hoy se trata de no sucumbir bajo el huracán destructor del consumismo voraz y de la distracción mediática mientras nos aplican los recortes. !Indignaos! Sin violencia. Como cantara Raimon contra la dictadura: Digamos NO. Actuad. Para empezar !Indignaos!.
Jose Luis Sampedroescritor, humanista y economista español que aboga por una economía "más humana, más solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos" (Wikipedia)
El ser humano, ese compendio complejo e incomprensible de impulsos, instintos, racionalidad e irracionalidad se me ha mostrado hoy en todo su esplendor, con todos sus claroscuros y matices. El día comenzó mostrando la cara amable y esperanzadora de nuestra especie, asamblea de barrio en Lavapiés, la primera a la que podía acudir. Iba con incertidumbre y curiosidad sin saber muy bien lo que me iba a encontrar, habiendo escuchado opiniones a favor y en contra de lo que en esas asambleas ocurría, estaríamos entre 50 y 100 personas presentes, y pude asistir a un ejercicio honrado y sincero de "democracia", palabra demasiado manida para significar nada, yo preferiría decir de comunicación. Diferentes ideas sobre algunos temas dieron pasa a argumentaciones, votaciones, alegaciones y consenso final, en un tono de respeto y afán constructivo que me maravilló. Una de las decisiones fue posponer la asamblea una semana para acudir a otro ejemplo importante y urgente de activismo ciudadano, los actos que se estaban produciendo en la plaza de la villa, junto al ayuntamiento, al igual que en el resto de ciudades españolas para hacer ver a la clase política que no nos sentimos representados por ellos y que estamos "indignados" con sus actos y actitudes. La plaza estaba rodeada por el despliegue policial más importante que yo he visto desde que vivo en Madrid, todas las calles de acceso a la plaza cortadas por varias decenas de furgonetas de antidisturbios y un despliegue de agentes que por lo que he leido superaba el centenar (se me ocurre que aparte de razones y argumentos si alguien que cree representar a la ciudadanía tiene que protegerse de esta con todo ese despliegue debería realizar alguna reflexión, sin duda es una señal de que algo no está funcionando bien,.¿no?). La imágen era escalofriante, barreras de hombres armados para la guerra enfrentadas con otra barrera de ciudadanos, de toda edad y condición, digan lo que digan, que gritabamos consignas contra la clase política. Todo transcurría de una manera muy cívica hasta que llegó el momento de salida de los coches oficiales, algunas personas estaban sentadas en la vía para impedir su paso y los antidisturbios se dirigieron hacia allí para desalojar la vía para que pasaran los coches. Y el espectáculo mostro, en este caso, algo de lo peor del ser humano, tratando de ser completamente objetivo diré que ví policías que trataban de hacer su trabajo sin el uso de la violencia, desplazando a la gente pero sin hacerla daño ni golpearla, al mismo tiempo había compañeros suyos comportándose como animales, zarandeando a la gente con una actitud camorrista completamente innecesaria, incluso ví alguna bofetada, alguna gente en el suelo magullada, camisetas rotas y algún que otro golpe. Por el otro lado ocurre lo mismo, vi una amplia mayoría de gente que al grito de "no a la violencia" alzaba sus manos y se manifestaba pacíficamente, y entre esta gente creo incluirme, y entre medias de nosotros un grupito pequeño pero lamentablemente notable que había acudido allí no a ejercer su ciudadanía sino a mostrar su escaso o nulo civismo, sus ganas incomprensibles para mí de que hubiera jaleo, e incluso después del mismo mostrando sus "heridas de guerra" con orgullo. Es una auténtica lástima ver como el sentir de tanta gente expresado con respeto y responsabilidad ha de verse mezclado con ignorantes cabestros y al mismo tiempo es una lástima observar que aún habiendo agentes de los cuerpos de seguridad que hacen su trabajo con respeto y ateniendose a las normas entre ellos también se encuentran camorristas de la peor calaña. Cuando después de todo esto volvía hacia mi casa, me crucé con una marcha ciclonudista que reclamaba cambios en las ciudades para favorecer el uso de la bicleta y restringir la presencia de los coches, su marcha era festiva y todos cruzaban con una sonrisa en la cara, la sonrisa se me fué a mí al ver la reacción de algunas personas desde la acera llamándoles "guarros" y reclamando que la policía actuara contra ellos, estas personas estaban en puestos de un mercadillo, y la mayoría eran de etnia gitana, y como son mis vecinos puedo ver todos los días como la policía los acosa y ellos reniegan de ella, pero ahora la reclaman para castigar a los guarros que se atreven a mostrar sus cuerpos reclamando una ciudad más cívica y más humana... Ya en mi casa mi cabeza bullía con todo lo que había visto, y la única conclusión que puedo sacar es que como decía una de las consignas con las que estaba de acuerdo que escuché en la concentración (había otras que soy sincero insultaban a cualquier inteligencia con el más mínimo sentido crítico ) "menos policía y más cultura". Y me permito una recomendación que viene muy a cuento con los acontecimientos que están pasando ahora mismo en nuestro país, "El viaje a la felicidad" de Eduard Punset, en el que dedica un capítulo al inmenso efecto que tiene sobre la infelicidad el ejercicio abyecto del poder político.
Un tema que llama a mi puerta después de todo lo visto hoy....