Vivimos en la sociedad de la banalización
donde las cosas pierden el sentido
si no te aseguras de cuál es su razón
Banalizamos el amor
cuando para decir a alguien te quiero
utilizamos el maldito altavoz
parece que el destino primero
no es ni mucho menos el supuesto receptor
Banalizamos el desarrollo interior
cuando juzgamos a una persona por su "carrera" profesional,
si estuviera aquí Chaplin gritaría mi amado Charlot:
!puede ser un cretino el director general!
!puede ser admirable aquel callado peón!
Banalizamos incluso la comunicación
en esta generación de verbo colosal;
cuando a la palabra en la boca no le sigue la acción
y el compromiso se hace vocablo insustancial
nada valdrán las palabras que lanzadas al viento corea tu voz
Banalizamos el necesario intercambio
que durante generaciones entre tantos ocurrió
con este consumo desaforado
y la poca responsabilidad en la elección
que hace ganar a los amos y perder al obrero que tanto lo sudó
Más siempre queda un reducto
donde a las palabras le siguen los hechos
donde la voz no es solo un conducto
al continente del inflado ego
donde al "quiero" le sigue el "busco"
donde se influye a través del ejemplo
donde el compromiso va cosido al busto
y la autoestima no necesita voceros
Aquél lugar más allá del arbusto
es donde quiero encaminar mi sendero
para aprender de quién intenta ser justo
para dejar el ego donde dejé mi sombrero
para huir de imágenes con mucho lustro
que esconden vacíos detrás del espejo
para llenar mi vida de verdades sin lujos
de buenos hermanos y amores sinceros
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jueves, 6 de marzo de 2014
lunes, 25 de febrero de 2013
Verdad
Recuerdo que cuando empecé a hacer cursos de payaso, había algo que siempre me repetían, "si no es de verdad, se nota", si no es de verdad,.... ¿qué querían decir con eso? entonces no lo entendía muy bien, con el tiempo lo he ido comprendiendo, un payaso no actúa como un payaso, sino que siente como un payaso, no es alguien intentado parecer emocionado, torpe o ilusionado, sino alguien que siente por todos los poros de su piel ese estado, lo vive y con ello consigue transmitirlo. Ese ejercicio de sentir tiene un efecto tremendo en dos direcciones, una va hacia el receptor, el público o el paciente, y el objetivo es que le provoque alegría, diversión, entretenimiento,...etc, pero hay un segundo efecto en la dirección contraria de consecuencias espectaculares, aquél que se está mostrando, está conectando con su verdad, con esa parte interna de sí mismo que muchas veces ocultamos por vergüenza, temor, pudor o simplemente por encajar, y el contacto con esa parte es revelador, es la manera más efectiva de conocerse a uno mismo y sobretodo de aceptarse, de aprender a quererte con tus defectos, con tus miedos, con tus inseguridades, pero también con tus potencialidades, con tus fortalezas, con tus virtudes..
Este fin de semana empecé un curso de cuentacuentos, y de nuevo viví la misma sensación, contar a otros algo que a tí te hace sentir, que a ti te remueve y contarlo desde la honestidad y la verdad de tus emociones no solo te hace sentirte bien, sino que te hace sentirte orgulloso de quién eres, te hace quererte y quererlos más aún y con más honestidad.
Sin duda eso es el hecho más diferenciador para mí entre las situaciones de mi vida que me hacen amar a la vida y al ser humano y las que me hastían, aburren, doblegan, oprimen,.... la verdad, simplemente la verdad que hay o no en ellas. Voy a un trabajo que me aburre y con el que soy incapaz de ilusionarme, porque no soy yo de verdad en él, leo noticias de políticos y me entristezco, me es inevitable, y es solo porque no hay nada de verdad personal en ellos y en sus discursos, voy a un voluntariado en el hospital, o con los peques y salgo levitando por encima del suelo, y es porque en esas relaciones está mi verdad, ahí estoy yo de verdad, en una reunión con amigos, en un encuentro con un amor... ahí esta nuestra verdad, y esa es la esencia de la felicidad, al menos para mí.
Objetivo vital por tanto, poner mi verdad en todo lo que haga, poner el corazón en cada actividad y en cada relación de mi vida, cuánto más cerca esté de ese objetivo más momentos de felicidad me adornarán.
Os dejo un maravilloso cuento de Benedettí que habla también de la verdad, y una escena hermosísima de slava polunin
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/benedett/noche.htm
Este fin de semana empecé un curso de cuentacuentos, y de nuevo viví la misma sensación, contar a otros algo que a tí te hace sentir, que a ti te remueve y contarlo desde la honestidad y la verdad de tus emociones no solo te hace sentirte bien, sino que te hace sentirte orgulloso de quién eres, te hace quererte y quererlos más aún y con más honestidad.
Sin duda eso es el hecho más diferenciador para mí entre las situaciones de mi vida que me hacen amar a la vida y al ser humano y las que me hastían, aburren, doblegan, oprimen,.... la verdad, simplemente la verdad que hay o no en ellas. Voy a un trabajo que me aburre y con el que soy incapaz de ilusionarme, porque no soy yo de verdad en él, leo noticias de políticos y me entristezco, me es inevitable, y es solo porque no hay nada de verdad personal en ellos y en sus discursos, voy a un voluntariado en el hospital, o con los peques y salgo levitando por encima del suelo, y es porque en esas relaciones está mi verdad, ahí estoy yo de verdad, en una reunión con amigos, en un encuentro con un amor... ahí esta nuestra verdad, y esa es la esencia de la felicidad, al menos para mí.
Objetivo vital por tanto, poner mi verdad en todo lo que haga, poner el corazón en cada actividad y en cada relación de mi vida, cuánto más cerca esté de ese objetivo más momentos de felicidad me adornarán.
Os dejo un maravilloso cuento de Benedettí que habla también de la verdad, y una escena hermosísima de slava polunin
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/benedett/noche.htm
viernes, 8 de octubre de 2010
Esas viejas gafas
Quiero quitarme estas gafas
con las que aprendí a mirar la vida
gafas cargadas de trabas
de prejuicios, y de ideas preconcebidas
quiero quitarme estas gafas,
muros entre tu esencia y la mía
quiero compartir tus andanzas
y escuchar tu melodía
quiero desnudarte mi alma
abrirme, como flor al mediodía
dejarte polinizar mi sabia
y beber de tu sabiduría
quiero aprender a aprender
desde una nueva perspectiva
mirarte, como miro al atardecer
y respetar lo que esconde esa mirada esquiva
quiero apartar el ayer
con respeto y con rebeldía
respeto, porque valoro lo que fue,
pero siento estar en el albor de un nuevo día
quiero aplastar mi verdad
aquella que sin pensarlo imponía
aprender a mirar y a escuchar,
aprender a amar de verdad,
esencia vital de eso que llamamos alegría
con las que aprendí a mirar la vida
gafas cargadas de trabas
de prejuicios, y de ideas preconcebidas
quiero quitarme estas gafas,
muros entre tu esencia y la mía
quiero compartir tus andanzas
y escuchar tu melodía
quiero desnudarte mi alma
abrirme, como flor al mediodía
dejarte polinizar mi sabia
y beber de tu sabiduría
quiero aprender a aprender
desde una nueva perspectiva
mirarte, como miro al atardecer
y respetar lo que esconde esa mirada esquiva
quiero apartar el ayer
con respeto y con rebeldía
respeto, porque valoro lo que fue,
pero siento estar en el albor de un nuevo día
quiero aplastar mi verdad
aquella que sin pensarlo imponía
aprender a mirar y a escuchar,
aprender a amar de verdad,
esencia vital de eso que llamamos alegría
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