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viernes, 24 de febrero de 2012

Duele...

Llevo tiempo sin escribir aquí, y es raro, no suele ocurrirme, supongo que tiene que ver con la tristeza que me provoca todo lo que está pasando a mi alrededor, políticos mentirosos e hipócritas, ciudadanos hooligans que los defienden atacando al contrario, cuando en realidad sus negocietes y mentiras les afectan tanto como a ese contrario policías que aporrean a ciudadanos, policías en los que claramente se ve el placer de golpear, la soberbia de saberse impunes, curas y obispos que se regodean de los nuevos tiempos, en los que de nuevo podrán volver a imponer sus conductas morales y sus represiones a buena parte de la población.....
Duele, duele ver que avances sociales que tanta sangre costarón, que tantas vidas truncaron hasta hacerse realidad vuelvan de nuevo a perderse en el limbo de la historia, duele ver que de nuevo todo se reduce a la lucha entre los poderosos y los que no lo son, duele ver que en mucho Marx tenía razón (en el diagnóstico del problema, mucho más discutible es la solución), duele ver que la humanidad, a la mínima que puede trata de gestionarse siempre con la ley del más fuerte, con la imposición de la fuerza, con la animalidad. Duele, duele profundamente que las conversaciones siempre terminen en un deseo de imponer opiniones, de defender bandos, duele comprobar en uno mismo que peca también de todo eso,...
Y al mismo tiempo uno tiene pequeñas pero importantísimas dosis de amabilidad, de solidaridad, de ternura, de compasión, de comprensión... en su vida, ejemplos individuales y de pequeños colectivos de lo que el ser humano debería ser, de lo que podría llegar a ser si la avaracia, la soberbia y el ego no camparan tanto por nuestras malditas cabezas. Y uno no sabe a qué atenerse, disfruta lo bueno, lo alimenta en todos los aspectos que puede, trata de ser crítico con esos errores en carne propia y ponerles remedio poco a poco, pero al mismo tiempo sufre con tanta mala baba alrededor, con tanto egoismo,... y en esa lucha el cerebro y el corazón a veces dicen basta, y piden un pequeño respiro, ..... o una puerta de atrás....

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Where books come to life (donde los libros cobran vida)

Hoy encontré en la red un cortometraje hecho para el Consejo del libro de Nueva Zelanda, una delicia, después de verlo me preguntaba de nuevo ¿porqué leemos?, para viajar, para conocer otros mundos, para escapar de las diferentes miserias de este mundo, para escapar del maniqueismo, de los sectarismos, de las mentiras, de las infamias, de la hipocresía,.... de telemadrid!!. Ayer vi de nuevo el programa de debate "Madrid opina"..... por favor que panfleto, que borregos voceros, que mala educación, que soberbia,... no hay calificativos para la mayoría de los contertulios, pero ayer había uno que eleva hasta límites insospechados la palabra soberbia, un ejemplo claro de que leer mucho y poseer mucha cultura no necesariamente va unido a la sabiduria ni a la educación, el "ilustre" Juan Manuel de Prada, un hombre tan pagado de si mismo, tan pedante y tan soberbio que es digno de ver, aunque solo sea para comprobar hasta donde puede llegar la arrogancia de un ser humano. El caso de Telemadrid con el tiempo será visto como uno de los ejemplos más vergonzosos de manipulación de un servicio público.

Juan Manuel de Prada


Para no faltar a las buenas costumbres:

soberbia.

(Del lat. superbĭa).

1. f. Altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros.

2. f. Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás.

3. f. Especialmente hablando de los edificios, exceso en la magnificencia, suntuosidad o pompa.

4. f. Cólera e ira expresadas con acciones descompuestas o palabras altivas e injuriosas.

5. f. ant. Palabra o acción injuriosa.

sábado, 28 de marzo de 2009

Soberbia y estupidez

Dicen que tiene que haber de todo,
muchas veces me pregunto ¿por qué?


....................

Soberbia e ignorancia
completan tu verdad,
con falsas apariencias
camuflas tu necedad.

Crees saber a ciencia cierta
mucho más que los demás,
no hay espacio en tu cabeza
para dudas ni disparidad.

De pobres de espíritu, como tú,
está llena la humanidad,
que cubren de estúpido ingenio su ataud
descuidando en lo humano lo esencial.

No engañas a nadie,
adalid de la mala educación,
te rodeas de estúpidos mentales
para poder ser cabeza de ratón.

Es de tu mundo del que huyo,
de tu gente y tu sinrazón,
prefiero del río el murmullo,
que escuchar de nuevo tu canción.