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lunes, 22 de marzo de 2010

Mensajes....

Hace tiempo leía un libro, que decía que nada de lo que nos ocurre es casual, que la vida va dejando ante nosotros mensajes y debemos estar listos para encontrarlos, y descifrarlos. Últimamente hay muchos mensajes, no se si para mí, pero al menos que yo estoy encontrando, mensajes que muestran nuevas realidades, nuevas posibilidades, nuevas verdades, nuevas personas.
Este fin de semana ha sido otro peldaño en esa carrera hacia mí mismo, un fin de semana de snowboard, la vuelta a la montaña siempre es una experiencia de paz y sosiego, esta vez ha estado acompañada además del conocimiento de alguien interesante, la conexión personal con alguien, eso que tan difícil es de definir y tan claro de sentir, esa comunicación sin palabras, solo con gestos, con miradas que traslucen entendimiento, un amigo, que puedes volver a ver o no, pero que habrá dejado en tí un poso que te acompañará siempre, junto a tantos otros, y que, quizá llevará tu poso en su camino. Un fin de semana de alegría, de compañerismo, de paz y diversión, paréntesis vital en el que solo existo yo y mi placer. Antes de volver a Madrid hicimos una parada en Vitoria, y, casualidades de la vida un mensaje volvió a hacerse presente, para quien quisiera recibirlo, para mí. Vimos en televisión la repetición de "informe semanal" con un reportaje titulado Vivir sin límites, en él se muestra a algunos de los integrantes del equipo español de esquí paralímpico y a otros que sin ser profesionales también han encontrado en el esquí el camino para superarse a sí mismos, para superarnos a todos en esfuerzo y sacrificio, para convertir una discapacidad en una capacidad, en una sobrecapacidad incluso. Erizaba el pelo ver el esfuerzo de todos ellos en un deporte que para mí es solo un hobby, y para ellos un camino de realización, de libertad, de felicidad. Una lección vital.
Tras ello despedida de lo nuevo y retorno a Madrid, cuatro horas y media de autobús, cuatro horas y media de lectura de un libro maravilloso, "Solo luna, treinta cartas a una dama sin hogar", un puñal que entra directo al corazón y desgarra y cose al mismo tiempo, desgarra y cose, desgarra y cose....
Un libro que llegó como otro mensaje, mensaje de un ángel de ciudad que es un mensaje en sí misma, otra de esas personas que ya siempre formarán parte de este conglomerado de sueños, fracasos, ilusiones y carne que es este Malabarista. Lloro lágrimas de conocimiento, o más bien de deseo de conocimiento, lágrimas que limpian a su paso miedos, prejuicios, soberbias y verdades absolutas, lágrimas que devuelven al territorio de la incertidumbre, de lo real, de lo inabarcable.
Últimamente siento ganas todo el tiempo de dar las gracias, a la vida, a la gente, a mí mismo, gracias por lo que veo, por lo que escucho, por lo que siento, por lo que aprendo, por quienes me encuentro.

Mientras leía y pensaba en todo esto me dí cuenta de la letra de la canción que estaba escuchando, "Claroscuro", otro mensaje más.....

lunes, 16 de febrero de 2009

Blanca y pura

Al fin de vuelta, después de una semana de ruta por Iberia, haciendo cientos de kilómetros y disfrutando de las delicias culinarias de tierras celtas llegué a mi casa, con el ánimo acelerado ante la perspectiva de un nuevo fin de semana de snowboard.
Este año prometía ser el mejor en cuanto a nieve de los últimos años, y todavía no había podido disfrutarlo, así que el deseo y la ilusión eran máximos.
Al llegar allí, todo seguía como lo recordaba, buena gente, calor humano, hermandad entre desconocidos,.... y la inmensa montaña ante nosotros, blanca como la luna.
Cuando subimos arriba a la mañana siguiente las sensaciones volvieron a mí como el río vuelve al mar.
Cuando uno empieza a bajar los sonidos del exterior se vuelven un rumor apenas perceptible, los problemas del día a día desaparecen como por arte de magia, las miserias humanas, los egoismos, las tonterías, los cotilleos.... dejan de existir, en esos momentos solo existes tú y la montaña, amiga y enemiga al mismo tiempo. Si la prestas atención, si la respetas te cuidará y te acogerá en su seno, si por el contrario tu mente se dispersa o se pierde en nimiedades la montaña te maltratará, te mostrará que tu existencia es ridícula frente a la suya, ella existió millones de años antes de que tu existieras, y seguirá allí mucho tiempo después de que tu recuerdo se borre de la faz de la tierra.
Ante la montaña todos somos iguales, no hay distinciones, no hay trampas. Ella nos une y nos separa, nos juzga y nos sentencia,... nos muestra la vida en su infinita simpleza, sin artilugios ni máscaras.
Anímense, dejense embrujar...